Con un estallido de talento, disciplina y alegría, la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Bucaramanga -EMA- clausuró los procesos formativos del Ciclo I de 2025, reafirmando su compromiso con una educación artística transformadora y accesible.

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El cierre estuvo protagonizado por los estudiantes de iniciación musical, más de 50 niños que demostraron en escena su dominio de la flauta dulce y otras bases esenciales de la formación musical. Una muestra conmovedora de lo que significa aprender con pasión, constancia y guía pedagógica de excelencia.

“La música es el punto de partida de muchos sueños, y ver a estos pequeños ejecutar con tanta precisión y amor sus piezas es una muestra del poder del arte como herramienta de vida”, señaló Jenny Ariza Ariza, Coordinadora General de la EMA.

La jornada también incluyó la apertura oficial del nuevo taller de ukelele, donde las estudiantes, en su primera clase, lograron interpretar una canción completa, desbordando felicidad y demostrando que la motivación es el mejor combustible para aprender.

Simultáneamente, en otro escenario del Centro Cultural del Oriente, los jóvenes de teatro de tan solo 12 y 13 años dieron cátedra de expresividad, presencia escénica y madurez artística. Sus presentaciones evidenciaron que el talento no tiene edad y que el arte, cuando se vive desde la infancia, se convierte en una herramienta poderosa de construcción personal.

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Desde la EMA, institución adscrita al Instituto Municipal de Cultura y Turismo -IMCT-, seguimos creyendo que el arte no solo se enseña: se vive, se comparte y transforma realidades.

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